Reflexiones

10 secretos fáciles para ser más sostenible

“Cómo ser sostenible en casa en 20 puntos básicos”

“Seis gestos fáciles para comenzar a ser más sostenible”

“Sé ecológico en casa: 10 sencillos consejos para una vida sustentable”

Captura de mi pantalla

Seguramente, te sentiste atraído/a por este titular y pensaste que acá ibas a encontrar la receta mágica para vivir una vida más sostenible. O, al menos, algún consejo fácil, sencillo y rápido para incorporar hábitos sostenibles.

Pero no, lamento desilusionarte. Este tipo de titulares es muy común y de hecho tienen un nombre que no recuerdo o no puedo encontrar (si alguno/a lo sabe, le pido que me lo escriba en comentarios). Y es que funcionan, “venden”, nos atrapan. Porque justamente sirven al propósito de la vida que quieren que llevemos. Una vida de comida rápida, de soluciones fáciles y de desconexión con los procesos. Los nuestros y los de la naturaleza (que vendrían a ser lo mismo, a decir verdad).

Hace un tiempo que vengo con ganas de escribir sobre esto y, oh casualidad (o causalidad como me gusta pensar a mi), me topé con este artículo de Mariana Matija, que viene a complementar perfectamente todo lo que acá quiero plantear. Además, recomiendo que sigan su blog porque tiene mucho contenido y de muy buena calidad.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

¿Por qué somos fan de buscar respuestas simples a problemas complejos? ¿Qué nos atrae de todo eso? ¿Encontramos un beneficio real a esas respuestas? ¿Realmente podemos adoptar nuevos hábitos con esos consejos al mejor estilo fast-food?

Evidentemente no, porque sino, nadie seguiría escribiendo artículos que digan que para ser más sostenible tenés que consumir menos plástico, andar en bici, comer verdura y reciclar. Hay algo que no estamos captando. Y para mi, tiene que ver con la reducción del problema y la minimización del abordaje. Es decir, no podemos esperar cambiar hábitos que venimos acarreando desde hace años, por otros nuevos que tenemos que aprender y aprehender. Los verdaderos cambios nacen del cuestionamiento genuino. De la curiosidad que nos lleva a replantearnos eso que me hace ruido. 

Y, los cambios son incómodos. No podemos buscar lo simple en el cambio porque no está en la naturaleza del proceso. Los procesos de cambios, son exactamente eso: procesos, y como tales implican incomodarse, salir de la zona de confort, reflexionar, cuestionar, revisar paradigmas viejos, criticar la propia educación, etc. Son complejos, son abrumadores, no son fáciles, y por sobre todas las cosas, son incómodos.

Imagen de Gabriel P en Pixabay 

Muchas veces me pidieron que escriba artículos de este tipo con ideas fáciles para cambiar hábitos. Y siempre me generaron cierta resistencia, y ahora entiendo que tiene que ver con esto. Ojo, no me malinterpreten: no quiero decir que esos pequeños cambios no ayuden. Los cambios por más chicos que sea, si son genuinos y nacen de una conciencia plena, siempre son positivos. Acá critico el modelo de la inmediatez y la simplificación de lo que no puede simplificarse. 

Si lo piensan es como una trampa:

“ Cuando buscamos caminos fáciles para «cambiar el mundo» estamos cayendo exactamente en el mismo tipo de comportamiento que ha generado los problemas ambientales y sociales a los que nos estamos enfrentando.”*

Justamente es esa idea de que necesitamos todo ya, de que alguien más nos alimenta, que alguien más hace nuestra ropa, que alguien más se ocupa de cubrir todo lo que necesitamos para que, tengamos más tiempo “libre” para producir y consumir más de este tipo de productos que nos “facilitan” la vida. 

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 

Es un círculo vicioso y muy atractivo, por cierto. ¿A quién no le encanta llegar tarde a su casa, abrir el freezer y solamente calentar esa comida pre elaborada que nos salva las papas? No me engaño, soy parte de ese círculo. Pero creo estar en búsqueda de mi propio círculo. Un espiral que tenga en cuenta a la naturaleza, a sus procesos y buscar que todo se integre de manera orgánica. Cuesta mucho, es difícil, es frustrante, es agotador, es desgastante y muchas, muchísimas veces, tengo ganas de tirar la toalla y conformarme con la comodidad. Pero entonces, miro a mi alrededor, veo todo lo que está pasando y veo cómo esos modelos son los que hoy están generando la extinción de especies, las guerras, la destrucción de ecosistemas, la desaparición de los bosques, la contaminación de los mares… Y no quiero eso, no quiero vivir en un mundo en donde no pueda disfrutar de lo que más feliz me hace: lo simple, la naturaleza y el compartir eso con las personas que más quiero.

Entonces, junto fuerzas, me doy unos días de descanso, y vuelvo al ruedo, a las canchas, a jugar el partido difícil pero tremendamente gratificante de vivir una vida más sostenible.

Por eso, como el artículo de Mariana me inspiró a escribir éste, lo termino sumando a sus 3 tips los míos:

Para ser más sostenible recomiendo:

1. Perder el miedo a equivocarse. Aprender del error, entender que es parte del proceso de cambio y de aprendizaje y animarse a cambiar construyendo desde las equivocaciones.

2. Actitud crítica ante todo. No dar nada por sentado, pensar qué pienso sobre cada aspecto de mi vida y cómo vivo y me desenvuelvo en la sociedad.

3. Asumir nuestra complejidad y ser tolerantes con nuestros tiempos. Valorar la tensión que produce el cambio, el ida y vuelta, la iteración. Ser pacientes y entender que los cambios no suceden de un día para otro ni salen de leer un artículo que se titula 10 secretos fáciles para ser más sostenible.

Foto propia del Río Quilpo, Córdoba, Argentina

*cita sacada del artículo de Mariana Matija: Tres tips fáciles para vivir de manera más sostenible


Reflexiones

Más autenticidad, menos estereotipo

Se conoce con el nombre de estereotipo (del griego: [stereós], «sólido», y [typos], «impresión, molde»)​ a la percepción exagerada y con pocos detalles, simplificada, que se tiene sobre una persona o grupo de personas que comparten ciertas características, cualidades y habilidades, que busca «justificar o racionalizar una cierta conducta en relación a determinada categoría social».

​Regularmente los estereotipos son basados en prejuicios que la sociedad establece conforme su ideología de «modelo a seguir» de conducta o características físicas, estos van cambiando conforme el paso del tiempo.

El término se usa a menudo en un sentido negativo, considerándose que los estereotipos son creencias ilógicas que limitan la creatividad y que sólo se pueden cambiar mediante el razonamiento personal sobre ese tema. Los estereotipos son alegatos comunes del pasado. Incluyen una amplia variedad de alegaciones sobre diversos grupos raciales y predicciones de comportamiento basadas en el estatus social o la riqueza. Son esquemas de pensamiento o esquemas lingüísticos pre construidos que comparten los individuos de una misma comunidad social o cultural

Foto propia del suelo del campo en donde trabajé en Australia

¿Les re suena algo de esto? ¿Alguna vez se sintieron “parte de un estereotipo”? ¿Alguna vez juzgaron a alguien basándose en estereotipos?

Yo si. Muchas veces me juzgué por sentir que había ciertas características de mi personalidad que parecían inconexas. Gustos, intereses, que “según la norma, el estereotipo” no debían ir juntas. Ejemplo de esto era ir a misa y disfrutar de mi sexualidad. O, que me guste bailar y jugar al hockey. O, ser muy sociable y disfrutar de mi soledad… 

Que me guste vivir de viaje pero disfrutar también de la estructura o la estabilidad. Ser espontánea a veces y planificadora otras. Ser profunda pero también disfrutar de algunas banalidades. Ser un poco de esto, pero también un poco de aquello…

Todo esto me produjo siempre bastante angustia interior. Muchas veces sentía que “no encajaba” porque siempre había que “encajar”. ¡Que verbo más terrible! En-cajar, meternos en una caja. 

Acá estoy yo, des encajada, de paseo por los bosques australianos

Claro, es que eso es lo que se busca, que todos/as “encajemos”, porque organizados/as en estereotipos somos mucho más fácil de manejar, de modelar, de adoctrinar. Entonces cuando te sentís que empatizas con ideas del grupo A pero también con ideas del grupo B, te quebras. Caes en un vacío existencial que te impide elogiar tu heterogeneidad. 

La diversidad es rica. Y no solamente para el afuera, para los grupos de personas de lo que sea, sino, para adentro. Ser diversos, reconocer nuestras distintas facetas, caras, gustos, intereses, aunque parezcan opuestos, es nuestra mayor riqueza.

Porque en la diversidad encontramos autenticidad. En lo distinto, nos reafirmamos. Requiere mucha conciencia y valentía aceptar y exteriorizar nuestra diversidad, y eso, nos vuelve más auténticos y reales. Aceptar que somos un engranaje, nuestro propio engranaje, que se nutre de distintas raíces y que da distintos frutos, es muy gratificante. Y nos permite darnos cuenta de que somos capaces de crear y de crearnos de mil maneras distintas, dando lugar al cambio y al movimiento. 

Porque en definitiva, todos/as somos diversos/as. Y eso es lo que nos hace únicos e interesantes.

Aceptar nuestra diversidad nos permite también poder verla en los/as otros/as y así juzgar menos y empatizar más.

Foto propia de una bella flor del campo en donde trabajé en Australia

Fuente sobre el significado de estereotipo: https://es.wikipedia.org/wiki/Estereotipo

Reflexiones

El tiempo como un espiral

Hace poco menos de 3 años, abrí un instagram para compartir reflexiones personales sobre distintos temas que me habitaban. La apertura de ese espacio coincidió (o más bien, se generó) a partir de un viaje que emprendía por 3 meses en el cual iba a visitar a mi pareja a Australia y después me iba a construir aulas a Mozambique, como cierre de un programa de desarrollo de habilidades que había hecho durante ese año.

En la primera foto estoy con Pelle en Australia; y en la segunda, clavando el techo de la segunda aula en Mozambique

Lo apodé Mundo Espiral. Sinceramente no recuerdo cómo o por qué fue que el concepto del espiral captó mi atención. Lo que sí recuerdo es que siempre me sentí atraída por su significado y, de alguna manera, sentía que representaba mi mundo, y la vida en general. 

Definición de espiral según la RAE:

“curva plana que da indefinidamente vueltas alrededor de un punto, alejándose de él, más en cada una de ellas”

A partir de ese momento, empecé a prestarle más atención a esa idea del espiral y a verla más seguido, representada en la vida en general. En la naturaleza, en las conexiones con las personas, en las ideas propias, etc… 

caracol espiralado capturado en Sitges

El 30 de junio pasado, decidí dejar de escribir en ese espacio para converger en un sólo espacio (éste) que en realidad es el mismo que estaba, ficticiamente, dividido. Diverger, converger, como un resorte, como un espiral. 

“En un sistema cerrado, nada se crea, nada se destruye, todo se transforma”. Antoine de Lavoisie

La decisión de convergencia en un sólo espacio coincidió (o más bien, se generó) por otro hecho, espiralado, que me toca vivir: volver a trabajar al mismo lugar del cual me fui hace 2 años por la decisión de emprender una vida nómade. Vida que el coronavirus (o el Universo) decidió poner en pausa. Una serie de acontecimientos, dieron como resultado mi vuelta, temporal, a Socialab

Cuando tomé la decisión de aceptar el trabajo nuevamente, una de mis compañeras me dijo “no creas que esto es retroceder”. Sus palabras quedaron retumbando en mi, como un eco. Realmente yo no creía eso, pero entonces, ¿por qué me resonaban tanto? Entendí que quizás un poco lo pensaba. Volver, al mismo lugar del cual decidí irme voluntariamente, volver a la ciudad de la cual me fui corriendo, volver… 

¿Y qué hay de malo en volver? 

Imagen de DWilliams en Pixabay 

Charlando de esto con otra amiga, ella me señaló: “existen puntos de referencia en la vida de cada una que por algo son referentes y cada tanto volvemos a esos puntos de referencia que sirven para hacer consciente nuestra evolución, nuestro crecimiento.”

Volví, si, pero no soy la misma, ni el lugar es el mismo, nada es igual. Volver no es sinónimo de retroceso, y los contextos no solamente se definen por su temporalidad sino por muchos otros factores que ni siquiera damos total cuenta. 

Pero entonces, empecé a pensar un paso anterior (o posterior) y pensé en el significado del tiempo, en la forma en que lo concebimos. En general, en la idea del tiempo occidental, vemos una línea: pasado, presente, futuro. Sucesos que preceden otros y así continuamente, siempre avanzando en una línea recta. La educación formal es así: jardín, primaria, secundaria, carrera de grado, pos grado, y para avanzar es necesario ir completando los niveles anteriores.

El progreso es lineal. Vemos como avance lo nuevo, lo que no existía antes pero ahora sí, el avance hacia delante.

Vuelvan a leer estos párrafos y piensen qué imagen se les viene a la cabeza. ¿Escaleras, ascensores, cimas, escaladas? 

Imagen de mohamed Hassan en Pixabay 

Tenemos tan arraigada esa concepción lineal del tiempo que no nos permitimos (o al menos no de manera natural) el pensar el tiempo como una circularidad. Como un espiral. Como un movimiento circular.

“La distinción entre el pasado, presente y futuro no es más que una ilusión. El ayer, el hoy y el mañana no son consecutivos. Están conectados en un círculo sin principio ni final. Todo está conectado”. Dark

Esta frase sacada de la serie Dark, retrata el concepto circular del tiempo en oposición al concepto lineal. A su vez, la serie está basada en el concepto del eterno retorno que retoma (nunca mejor utilizado este verbo) Nietzsche, del estoicismo:

El eterno retorno es una concepción filosófica del tiempo postulada en forma escrita por primera vez en Occidente por el estoicismo, que planteaba una repetición del mundo en donde éste se extinguía para volver a crearse. Bajo esta concepción, el mundo era vuelto a su origen por medio de una conflagración donde todo ardía en fuego. Una vez quemado, se reconstruía para que los mismos actos ocurrieran una vez más en él.

Para la filosofía oriental, la existencia sigue siendo un hecho cíclico, en donde cada acto, cada instante y acontecimiento se repetirán eternamente. En contraposición con la filosofía occidental, en el pensamiento oriental, el eterno retorno llevará a la perfección del universo, pues en cada reinicio se pulirá cada hecho, hasta ser perfecto.

En este mismo sentido, el psicoanálisis hace su aporte, resaltando la importancia de la repetición como posibilidad de re elaboración. Retomando elementos del pasado, para re elaborarlos en el presente y recordarlos en el futuro:

“Recordar repetir re elaborar es hacer presente parte del pasado”

Audio de Loli Imaz, amiga y casi psicóloga, explicando el concepto del psicoanálisis de repetición y re elaboración

Quizás alguno/a de ustedes esté pensando: “¿y qué tiene que ver todo esto con la sostenibilidad?”. Y acá sucede la magia del espiral. Volviendo al inicio de este posteo y pasando por cada una de las breves referencias que hice al respecto, pienso en la naturaleza. El tiempo de la naturaleza no es lineal, es circular. Todo en en el mundo natural (inclusive nuestro propio funcionamiento) se da de manera circular, cíclica, integrando elementos del pasado del presente y del futuro para recrear la vida. Y acá está la clave. 

La sostenibilidad es circular, porque se trata de volvernos uno/a con la naturaleza, partes del ciclo de la vida. Regenerando, re creando, re elaborando, re utilizando, re pensando, RE. 

Todo está conectado, ¿vieron? Y esa también es una característica de la circularidad.

Para terminar, los/as quiero dejar con las palabras de Vandana Shiva que cierran este espiral perfectamente:

“Si analizamos el tiempo en el contexto del planeta…El tiempo también es circular. Esa linealidad de todo tiene que ver con todo ese concepto masculinizado del poder. Definimos el avance del progreso como una línea. Con una mayor explotación del planeta. Pero podemos regenerar nuestro planeta. Podemos devolver a la tierra, siendo parte integral de la tierra. Y desde la perspectiva de la tierra, la tierra nunca se va a quedar sin tiempo. Lo que tenemos que hacer es alinearnos con el planeta Tierra.”

Imagen de John Hain en Pixabay

Fuentes:  https://diccionarioactual.com/espiral/;  eterno retorno , wikipedia; vanda shiva – conferencia


Reflexiones

Vestite bien

¿Alguna vez escuchaste esta frase? ¿La dijiste? ¿La pensaste? ¿Qué significado tiene para vos?

Seguro, como yo, más de una vez la dijiste o la escuchaste… Hoy pensé en esta frase y en su carga conceptual. Desde la idea de que “nos tenemos que vestir bien para alguien”, siempre para un otro/a. Hasta la idea de pensar que hay ropas que visten “bien” y otras “mal”. 

En general, este concepto se asocia con la idea de vestirse combinado/a, con ropa de “buena calidad”, con onda, canchero/a, adecuado/a para la ocasión, formal, presentable, sin mostrar mucho pero dejando ver un poco, y podría seguir así completando todo este posteo con frases como esas.

Me gusta cuando, desde la mirada crítica, hacemos un aporte constructivo y resignificamos las palabras. 

Vive y deja vivir

Me gusta imaginar que la idea de vestirse bien evoca la idea de vestirnos con conciencia. Eligiendo ropa que, para que llegue a nuestras manos, no haya tenido que pasar por talleres clandestinos ni trabajo esclavo. Conocer su camino, saber de dónde viene. Tener la seguridad de que lo que estamos pagando es realmente lo que vale. Que todo/as las personas involucradas en el proceso, reciben a cambio, lo que les corresponde (comercio justo). 

Me gusta imaginar que la idea de vestirse bien tiene que ver con que esa prenda que me puse, estuvo pensada para ser reutilizada o para durar en el tiempo, que su material es orgánico o compostable. Que no daña el ambiente, que se usó, por ejemplo, agua de lluvia para su producción.

Vive y deja vivir

Me gusta imaginar que la idea de vestirse bien no difiere de la idea de vestirte como a vos te gusta, con la onda o impronta personal. Que la ropa sostenible puede ser canchera, linda, cómoda, “de moda”.

Me gusta imaginar que la idea de vestirse bien evoca un proceso transparente de inicio a fin, en el cual todo/as ganamos. Me gusta saber dónde va la plata que yo pago por eso, y estar contenta con su finalidad.

Me gusta imaginar que la idea de vestirse bien implica hacer el bien. 

Ayer recibí mi gorrito de Borna y no puedo estar más feliz. Pero, además, me provocó esta reflexión que les comparto. 

Borna es una empresa Argentina de indumentaria que está transitando el camino de la sostenibilidad y el triple impacto. Podés conocer su historia, y visitar su página.

Vestite bien. Conocé quién hizo tu ropa. Conocé el impacto que genera. Dale sentido a tus gastos. Dale valor a tu ropa.

Reflexiones

1 año por acá

Yo celebrando en la playa de arena más blanca de Australia: Hyams Beach

Hace poquito cumplí 1 año en este espacio. 

1 año de algo que se materializó en este medio pero que se viene gestando en mi hace bastante tiempo antes… Una idea que empezó solamente así: como idea. Sin tener muy en claro cómo iba a lograr lo que tenía en mente: inspirar a través de historias. Porque creo en el increíble poder que tienen las historias para transformar vidas e inspirar cambios de hábito. Sin abandonar el espíritu crítico, convocar a la acción a través del ejemplo.

Por suerte, no tenía claro el camino, y lo fui armando a medida que distintas oportunidades me iban interpelando. Y aprendí que marcar el camino sirve solamente para impulsar la caminata, pero que, como en la vida misma, el camino cambia. Hay muchos factores que nos exceden y no podemos controlar. Y quizás, esos obstáculos se vuelven oportunidades que nos hacen crecer y mejorar. Así que me entregué y acá sigo, entregada y confiada a lo que el camino me quiera mostrar.

Leyendo las distintas historias que tuve el orgullo de conocer e interpretar a través de mis palabras, vuelvo siempre, como un espiral, a la misma conclusión que tanto confort me da: y es que, todas esas personas me inspiran. Y para mi, ya eso hace que este espacio cobre sentido. Si con la excusa de hacer una publicación en verde, pude contectarme con gente tan pasional, abierta, colaborativa, amorosa y comprometida, valió la pena. Y si todo esto, sirve para inspirar a alguien más, el efecto se multiplica y mi satisfacción se eleva.

Si algo aprendí es que no hace falta tener grandes ambiciones ni ser el/la mejor en lo que se hace, sino, simplemente, estar conectada y seguir eso que arde en nuestro interior. Conectarnos con nuestros intereses y creencias más íntimas, y darles lugar. Porque es desde ahí, desde la pasión y el amor, desde donde se gestan los grande cambios 

¡Gracias a todxs lxs que me acompañan, a todas las personas que en este camino tuve el privilegio de conocer y a todas las que todavía no me crucé!

Pero sobre todo, gracias a todxs las personas que ponen su corazón al servicio de cuidarnos, cuidando la naturaleza y el planeta que nos alberga.

Reflexiones

Soy hipócrita

Foto propia sacada en Cabo Polonio, Uruguay

A veces me enojo conmigo. Siento que no estoy haciendo suficiente, o que quizás no hay suficientes. Siento que promulgo y comparto muchas prácticas que todavía no pude incorporar completamente. Que muchas de las cosas que creo, no las aplico. Me juzgo desde un lugar de autoexigencia que en realidad no deseo, ni quiero tener cerca. Pero mi ego y mi vanidad me juegan una mala pasada y me nublan lo verdaderamente importante: aceptar que soy una hipócrita y convivir armónicamente con eso.

Al fin y al cabo, todxs somos un poco hipócritas y si nos amigamos con esa idea en vez de combatirla, vamos a encontrar poder en donde antes encontrábamos juicio. 

No tengo, ni tenemos, la culpa de haber nacido en la cultura del descarte, del consumismo desmedido y de la incongruencia con la naturaleza… Pero, por suerte, pude, pudimos, abrir los ojos. Los procesos de cuestionamiento, ruptura y cambios, no son simples. Son complejos y profundos. Se dan en momentos que a veces no controlamos, sino que nos controlan… Y eso, no está mal. Es también, saber vivir con los propios procesos de cambios, cíclicos e íntegros. 

Creo también que los verdaderos cambios de hábitos se dan a partir de intereses genuinos y convicciones fuertes. Que su profundidad se plasma en el arraigo a lo nuevo y el desarraigo a lo que traigo. Ese proceso, para que sea realmente verdadero y pueda echar raíces, lleva su tiempo.Y depende de muchos factores, no solamente de abrir los ojos y darnos cuenta de lo que nos molesta o no nos gusta.

Así que si, soy hipócrita. Pero tengo claro mi camino. Conozco mi horizonte y soy consciente de que es un camino sinuoso, pero que estoy dispuesta a transitarlo porque lo que me mueve a seguir caminando, nace de mi convicción.

Comprendo, entiendo, que el cambio tiene que ser auténtico y verdadero. Y para transitar esa verdad, me tengo que amigar con la idea de que no se llega al norte sin atravesar con sincera voluntad todo lo que el camino tiene para enseñarme.

¿Qué piensan al respecto? ¿Se sienten hipócritas? ¿Cómo lo manejan?


Reflexiones

¿Qué hace que seamos personas más conscientes ambientalmente?

Foto propia de mi ciudad: Mar del Plata, Argentina (zona sur, acantilados)

Estas y otras preguntas dan vueltas en mi cabeza estos días. Pienso en las personas que, teniendo acceso a la información, no logran hacer un cambio. Pienso que quizás no quieren, o que, simplemente, no les nace. Pienso entonces en cómo lograr que les nazca, cómo contagiar esa consciencia, esa armonía. 

¿Cuál será la clave?

Entonces, me acuerdo de la charla inspiradora que tuve con @ianevukosich y me di cuenta de algo…Cuando le pregunté cómo desarrollaron su relación con la basura, me contó que ambos, ella y su pareja, fueron criados en ambientes rodeados de naturaleza, y eso les hizo adquirir una conciencia ambiental que hoy siguen cultivando.

Esa idea me quedó retumbando… Y me puse a pensar en conversaciones anteriores que tuve. Por ejemplo, me acuerdo cuando @water.journey me contó cómo su relación con el agua la llevó a cuestionarse el plástico y la contaminación del río. 

Releo las historias que conocí, las comparo con la mia, y descubro el denominador común: EL CONTACTO CON LA NATURALEZA.

Claro, me van a decir que es obvio, pero quizás para alguien no lo es tanto. Ahí es cuando veo muy claro cómo la cercanía con la naturaleza, nos genera un sentimiento natural de querer cuidarla.

Entonces, concluyo, que si queremos ver cambios, que si queremos ser personas más sustentables, tenemos que conectarnos más con la naturaleza. La información de qué pasos dar primero, cómo reemplazar el plástico, cómo compostar, etc, está, se aprende. Pero cultivar la relación con la naturaleza pasa por la intimidad de cada unx. 

Si estás confundidx, si querés hacer un cambio y no sabes por dónde empezar, si las palabras “sustentabilidad, contaminación, medioambiente, ecología, sostenibilidad, etc” no te resuenan. Deja todo y conectá con el afuera. 

Ahí, en ese vínculo único y tuyo, ahí está la receta para una vida más consciente con el medioambiente. Porque nadie puede lastimar aquello que conoce y ama.


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“I think we’re here” / “Creo que estamos acá”

Foto propia sacada en Melbourne, Australia

Esta foto la saqué en algunas de las tantas calles grafiteadas de Melbourne, Australia.

Mucho antes de empezar con este proyecto, ya me sentía atraída por todo lo que tuviese que ver con nuestra planeta Tierra.

Este miércoles se celebra el #Díadelatierra, y a partir de hoy, a lo largo de esta semana, se estarán realizando distintas acciones e iniciativas relacionadas a la celebración de este día. 

Toda la comunicación de influencers, activistas y medios de sustentabilidad,va a estar orientada a difundir y concientizar sobre la importancia del cuidado del planeta.

Yo los quiero invitar a ir un paso más allá. A dejarse empapar por toda la data que va a estar dando vueltas para que los interpele y les llegue hasta su dimensión individual:

¿Cuál es mi relación con la Tierra?

¿Cómo es esa relación?

¿Cambiaría algo de esa relación?

¿Qué significa para mi “celebrar la Tierra”?

¿Qué lugar ocupa en mi día a día? 

¿Qué lugar quiero que ocupe?

¿Soy consciente de esa relación?

La lista de preguntas se extiende y me dan unas ganas tremendas de salir al mundo a vivir esa Tierra que tanto me/nos da.

Para mi la Tierra es cobijo, es amor, es sustento, es alimento, es motivación, es energía…

Es eso que nos sostiene, nos contiene, nos empuja, nos eleva y nos desafía. Es TODO. Tan obvio parece y tan poco claro lo reflejamos a veces.

Llevar una vida más consciente y armónica no tiene que ver solamente con reciclar o consumir menos plástico.

Tiene que ver con preguntarse, con cuestionarse, con ahondar en el vínculo individual que tengo con la naturaleza y todas sus dimensiones.

La Tierra es nuestra casa, no cabe la posibilidad de que no te relaciones con ella.

Está en vos, pensar en qué relación querés cultivar.


Reflexiones

Verdades partidas

Foto propia de una atardecer en Seal Rocks, Australia

Hace varios días que vengo leyendo y pensando en todas las noticias que estuvieron saliendo en relación a cuánto más limpio y sano estaba el planeta. “Que los cielos más claros, que bajó la contaminación notablemente, que hay más animales, que las aguas se ven más puras”, etc..

Todo muy lindo, si, a mi también me pone feliz y me encantan las fotos de los delfines saltando alegres o que en la India se pudo ver el Himalaya por primera vez después de no sé cuánto tiempo… pero también me preocupa.

Me preocupa que seamos presos del sensacionalismo y de la noticia fácil y que eso no nos permita ver más allá.

Es verdad que el planeta está respirando. Pero entonces, si es así ¿qué va a pasar cuando volvamos? No podemos volver a los mismos modelos de producción y consumo que nos trajeron a esta situación en primer lugar. NO PODEMOS. 

Disfrutemos de las fotos de la hermosa naturaleza (que tanto se extraña). Y, pongamos esas fotos de fondo de pantalla, colguemoslas en nuestro cuarto, miremos muchas veces esos videos, que ESO nos sirva de impulso y de recordatorio de que no queremos volver a vivir en un mundo en donde nos sorprenda el aire limpio o los animales sueltos. 

Que no queremos volver a un mundo en donde el respiro de la naturaleza sea producto de una pandemia.

Porque, estoy segura, que ahora más que nunca valoramos el verde, el mar, los animales, y el aire libre. Velemos por eso que nos hace felices. CUIDEMOSLO. Depende de todos eh, no solamente de las grandes corporaciones.

No es tan difícil, te juro que no. Te propongo que te pongas al menos 1 objetivo de cambio sustentable. Al menos 1. 

No hay excusas. Hay tiempo, solamente falta VOLUNTAD.


Reflexiones

Steve Cutts y la nueva normalidad

Fuente: Steve Cutts

Los lunes decidí destinarlos a hacer alguna pequeña reflexión respecto de algún tema en particular.

Hoy, no sé cómo, me topé nuevamente con el trabajo de #SteveCutts (quien no lo conozca, recomiendo fervientemente mirar sus producciones). Aquellxs que sí lo conozcan, sabrán reconocer rápidamente sus ilustraciones.

Siempre me pareció un artista increíble sobre todo en la mirada crítica sobre la sociedad (pilar que atraviesa todo su arte). Elegí estas 3 imágenes, potentes y muy representativas. Ilustraciones que conectan el planeta, y las formas de producción y consumo. Presten atención a cada detalle…

Es imposible observar estas imágenes y no detenerse a pensarlas, reflexionarlas. A mi me interpelan tremendamente y me llevan a pensar DE NUEVO (porque esto es constante e infinito) en la manera en la que producimos y consumimos. 

Fuente: Steve Cutts

¿Queremos volver a la vida “normal”? 

¿Qué era esa vida “normal”? 

¿Vidas en las que hipotecamos nuestro tiempo a cambio de bienes materiales innecesarios? 

¿Consumos desmedidos de cosas que después, cuando se nos juega la piel en serio, quedan guardadas en el cajón? 

¿Vidas en donde priorizamos mirar las historias de instagram y publicar nuestra vida entera sin compartirla con los que realmente queremos? 

¿Vidas en donde destruimos arbitraria y descaradamente nuestro mayor tesoro, nuestra casa, nuestro planeta? 

¿Vidas desconectadas de nosotros mismos, de nuestro potencial, de nuestros niveles de conciencia

¿Seguir viviendo adormecidos?

Cada quien interpretará éstas preguntas con los anteojos de sus propias vidas… Pero quiero rescatar, de la mano de estas 3 fotos, la necesidad IMPERANTE de agudizar nuestra mirada, de volvernos críticxs (no desde un lado anarquista) sino desde un lugar proactivo, para tomar mejores y más conscientes decisiones.

Para reflexionar:

¿Qué aspectos de tu vida creés que podés abordar desde una mirada crítica y proactiva?

Fuente: Steve Cutts