Reflexiones

1 año por acá

Yo celebrando en la playa de arena más blanca de Australia: Hyams Beach

Hace poquito cumplí 1 año en este espacio. 

1 año de algo que se materializó en este medio pero que se viene gestando en mi hace bastante tiempo antes… Una idea que empezó solamente así: como idea. Sin tener muy en claro cómo iba a lograr lo que tenía en mente: inspirar a través de historias. Porque creo en el increíble poder que tienen las historias para transformar vidas e inspirar cambios de hábito. Sin abandonar el espíritu crítico, convocar a la acción a través del ejemplo.

Por suerte, no tenía claro el camino, y lo fui armando a medida que distintas oportunidades me iban interpelando. Y aprendí que marcar el camino sirve solamente para impulsar la caminata, pero que, como en la vida misma, el camino cambia. Hay muchos factores que nos exceden y no podemos controlar. Y quizás, esos obstáculos se vuelven oportunidades que nos hacen crecer y mejorar. Así que me entregué y acá sigo, entregada y confiada a lo que el camino me quiera mostrar.

Leyendo las distintas historias que tuve el orgullo de conocer e interpretar a través de mis palabras, vuelvo siempre, como un espiral, a la misma conclusión que tanto confort me da: y es que, todas esas personas me inspiran. Y para mi, ya eso hace que este espacio cobre sentido. Si con la excusa de hacer una publicación en verde, pude contectarme con gente tan pasional, abierta, colaborativa, amorosa y comprometida, valió la pena. Y si todo esto, sirve para inspirar a alguien más, el efecto se multiplica y mi satisfacción se eleva.

Si algo aprendí es que no hace falta tener grandes ambiciones ni ser el/la mejor en lo que se hace, sino, simplemente, estar conectada y seguir eso que arde en nuestro interior. Conectarnos con nuestros intereses y creencias más íntimas, y darles lugar. Porque es desde ahí, desde la pasión y el amor, desde donde se gestan los grande cambios 

¡Gracias a todxs lxs que me acompañan, a todas las personas que en este camino tuve el privilegio de conocer y a todas las que todavía no me crucé!

Pero sobre todo, gracias a todxs las personas que ponen su corazón al servicio de cuidarnos, cuidando la naturaleza y el planeta que nos alberga.

Reflexiones

Soy hipócrita

Foto propia sacada en Cabo Polonio, Uruguay

A veces me enojo conmigo. Siento que no estoy haciendo suficiente, o que quizás no hay suficientes. Siento que promulgo y comparto muchas prácticas que todavía no pude incorporar completamente. Que muchas de las cosas que creo, no las aplico. Me juzgo desde un lugar de autoexigencia que en realidad no deseo, ni quiero tener cerca. Pero mi ego y mi vanidad me juegan una mala pasada y me nublan lo verdaderamente importante: aceptar que soy una hipócrita y convivir armónicamente con eso.

Al fin y al cabo, todxs somos un poco hipócritas y si nos amigamos con esa idea en vez de combatirla, vamos a encontrar poder en donde antes encontrábamos juicio. 

No tengo, ni tenemos, la culpa de haber nacido en la cultura del descarte, del consumismo desmedido y de la incongruencia con la naturaleza… Pero, por suerte, pude, pudimos, abrir los ojos. Los procesos de cuestionamiento, ruptura y cambios, no son simples. Son complejos y profundos. Se dan en momentos que a veces no controlamos, sino que nos controlan… Y eso, no está mal. Es también, saber vivir con los propios procesos de cambios, cíclicos e íntegros. 

Creo también que los verdaderos cambios de hábitos se dan a partir de intereses genuinos y convicciones fuertes. Que su profundidad se plasma en el arraigo a lo nuevo y el desarraigo a lo que traigo. Ese proceso, para que sea realmente verdadero y pueda echar raíces, lleva su tiempo.Y depende de muchos factores, no solamente de abrir los ojos y darnos cuenta de lo que nos molesta o no nos gusta.

Así que si, soy hipócrita. Pero tengo claro mi camino. Conozco mi horizonte y soy consciente de que es un camino sinuoso, pero que estoy dispuesta a transitarlo porque lo que me mueve a seguir caminando, nace de mi convicción.

Comprendo, entiendo, que el cambio tiene que ser auténtico y verdadero. Y para transitar esa verdad, me tengo que amigar con la idea de que no se llega al norte sin atravesar con sincera voluntad todo lo que el camino tiene para enseñarme.

¿Qué piensan al respecto? ¿Se sienten hipócritas? ¿Cómo lo manejan?


Reflexiones

Verdades partidas

Foto propia de una atardecer en Seal Rocks, Australia

Hace varios días que vengo leyendo y pensando en todas las noticias que estuvieron saliendo en relación a cuánto más limpio y sano estaba el planeta. “Que los cielos más claros, que bajó la contaminación notablemente, que hay más animales, que las aguas se ven más puras”, etc..

Todo muy lindo, si, a mi también me pone feliz y me encantan las fotos de los delfines saltando alegres o que en la India se pudo ver el Himalaya por primera vez después de no sé cuánto tiempo… pero también me preocupa.

Me preocupa que seamos presos del sensacionalismo y de la noticia fácil y que eso no nos permita ver más allá.

Es verdad que el planeta está respirando. Pero entonces, si es así ¿qué va a pasar cuando volvamos? No podemos volver a los mismos modelos de producción y consumo que nos trajeron a esta situación en primer lugar. NO PODEMOS. 

Disfrutemos de las fotos de la hermosa naturaleza (que tanto se extraña). Y, pongamos esas fotos de fondo de pantalla, colguemoslas en nuestro cuarto, miremos muchas veces esos videos, que ESO nos sirva de impulso y de recordatorio de que no queremos volver a vivir en un mundo en donde nos sorprenda el aire limpio o los animales sueltos. 

Que no queremos volver a un mundo en donde el respiro de la naturaleza sea producto de una pandemia.

Porque, estoy segura, que ahora más que nunca valoramos el verde, el mar, los animales, y el aire libre. Velemos por eso que nos hace felices. CUIDEMOSLO. Depende de todos eh, no solamente de las grandes corporaciones.

No es tan difícil, te juro que no. Te propongo que te pongas al menos 1 objetivo de cambio sustentable. Al menos 1. 

No hay excusas. Hay tiempo, solamente falta VOLUNTAD.


Reflexiones

El sueño de cuando volvamos

Foto propia después de hacer plogging en una playa de Australia

¿Vieron cuando recién acaban de terminar de limpiar el baño y no quieren ni lavarse las manos para no ensuciarlo? Como esperando que se mantenga impoluto por siempre. O,cuando tenemos toda la ropa prolijamente ordenada y elegimos la primer remera de la pila para no desordenar, aunque no combine con el pantalón…

Así siento que vamos a salir cuando termine todo esto. No queriendo casi pisar el pasto por miedo a dañarlo. Metiéndonos al mar cuidadosamente para no atropellar ningún pez. Andando descalzos para no ensuciar las calles. Yendo sigilosos para no espantar a los pájaros. Pidiendo permiso al entrar a cada parque, cada playa, cada pedacito de naturaleza. Porque va a estar todo puro, pulcro, embellecido, resplandeciente…

Foto propia después de hacer plogging en una playa de Australia

Entonces me acuerdo de esta playa, a la cual extraño y deseo. Y recuerdo estas fotos que saqué luego de una tormenta fuerte que dejó en evidencia nuestras malas costumbres. Cargando la orilla de nuestra ignorancia e irresponsabilidad. Tiñendo la arena de nuestros hábitos poco o nada sustentables. Dejando al descubierto nuestra más horrible huella: no tener en cuenta a la naturaleza.

Anhelo que estas imágenes sean cada vez menos frecuentes. Que esta crisis nos regale la magia del despertar, y de volver a sentirnos parte de la naturaleza, teniéndola en cuenta a cada paso que volvamos a dar.

Las crisis son oportunidades. Lejos de menospreciar lo que está pasando a nivel social, y teniendo en cuenta todas las pérdidas y las consecuencias negativas que este virus nos va a dejar, apunto a rescatar lo que puede traernos de bueno y lo que nos venga a enseñar.

Foto propia después de hacer plogging en una playa de Australia